El protagonista de esta historia es maestro, venezolano y emigra a los Estados Unidos gracias a un programa que reclutaba a docentes para trabajar en áreas rurales de este país. #MiVuelo presenta a José Gregorio Barrios.
Fue en el 2007 cuando José Gregorio Barrios emigra de Venezuela por razones de trabajo a los Estados Unidos. Él había decidido aplicar a un programa que reclutaba maestros y aunque pensó que no lo escogerían, después de varios meses y de un proceso que indica fue riguroso, fue seleccionado. “Una oportunidad que no podía dejar pasar”, dijo.
En su país ejercía la carrera que estudió, trabajaba como maestro de inglés en dos liceos. Barrios nos cuenta que como el salario de los maestros siempre ha sido bajo, se rebuscaba haciendo otras cosas, “fui trabajador informal: vendí donuts, dvds quemados, entre otros emprendimientos para redondear el sueldo”, señaló.
José Gregorio fue contratado para enseñar inglés a estudiantes en su mayoría hispanos, pero resulta que en la clase que le tocó los estudiantes eran nacidos en EE. UU. quizás de familias hispas y dominaban el inglés a nivel conversacional. “Muchos estudiantes se burlaban de mi acento y de las caras que hacía cuando no entendía lo que me decían en inglés. Uno llegó a decirme: “¿Y usted es quien nos va a enseñar inglés a nosotros? ¿Y quién le va a enseñar a usted?”, lo que produjo mucha risa entre todos los alumnos”, explicó.

Venezolanos del tamaño del compromiso
A José le tocó estudiar, ver televisión con subtítulos en inglés y tomar notas en un cuaderno de palabras nuevas, escuchar música en inglés a todo volumen y luego estudiar las letras, e intentar interactuar lo más posible con angloparlantes.
Dijo “era eso o renunciar, pero recordaba que los venezolanos somos del tamaño del compromiso que se nos presente. Cada mañana me tocaba decidir si mi día en la escuela sería una tortura o un reto. Al final, logré entrenar mi oído. Y fui capaz de ayudar a los estudiantes con las áreas del inglés en las que necesitaban ayuda: lectura y escritura”.
Para este maestro que dice extrañar de su país hasta lo que no le gustaba, manifiesta que es increíble la conexión que puede formarse entre el venezolano que ha salido y Venezuela. “Desde el guayoyito en la calle, el olor a pan caliente al pasar cerca de una panadería, la música a todo volumen en el autobús, hasta el arrullo del canto de las ranitas por la noche. Lo que más extraño es la camaradería, esa calidez que tiene el venezolano, y esa alegría, esperanza y optimismo que transmite nuestra gente a pesar de las adversidades. Y por supuesto, extraño mucho a mi familia”.
Autor de libros
El talento de este venezolano deja huellas, ha escrito libros y recientemente ha conseguido publicar su tercer libro, una novela corta titulada “El Final de Pi”. La historia sigue a una joven venezolana de un barrio humilde de Caracas que se ha propuesto encontrar el final del número Pi. A través de su búsqueda, la novela entrelaza elementos de la historia contemporánea de Venezuela y transmite un mensaje positivo de que un sueño sin un plan es solo un deseo.

Venezuela es el escenario de los tres libros que José ha escrito y en cada historia están presentes la cultura, música, comida y los paisajes de su tierra.
Su mensaje en esta historia no podía falta, José compartió lo siguiente dijo: “No importa lo que hagamos, debemos intentar hacerlo lo mejor posible. Recuerdo que cuando trabajaba limpiando en una tienda, la gerente un día me dijo que en cinco años no había visto el piso tan limpio”. En algún momento debió trabajar en otras áreas como: construcción, mudanza, limpieza, y de mesero. En cada trabajo siempre se empeñó en representar bien a su familia y país.
Maestro del Año
Como maestro ha recibido varios reconocimientos, incluyendo el honor de ser nombrado maestro del año en más de una ocasión. Y como autor de libros, su segundo libro fue galardonado con la medalla de bronce en los premios internacionales de libros latinos en 2022. Además, participó en ese concurso sin esperar recibir un premio, solo para intentarlo.
Finalizó diciendo; “no importa lo que hagas, hazlo con excelencia y nunca dejes de intentar, aunque creas que no lo vas a lograr, inténtalo. La perseverancia y el esfuerzo siempre traen sus frutos”.
Gracias José Gregorio por permitirme contar tu historia inspiradora que seguro servirá de guía y motivación para otros migrantes.
Me despido, hasta la próxima historia,
Adriana Henríquez