Alba Castaño: cuando el amor por los hijos inspira un emprendimiento

A la protagonista de esta historia la recibimos en nuestro hogar. Mi vuelo presenta a Alba Castaño, una venezolana con más de ocho años en Estados Unidos, viviendo en Carolina del Norte. Fue un placer tenerla en nuestro espacio y escuchar su historia, llena de valentía, reinvención y amor por sus raíces.

Cuando Alba llegó a este país hace más de 8 años, como muchos migrantes, tuvo que adaptarse a trabajos muy diferentes a los que realizaba en Venezuela. Allá trabajaba en el área de riesgos y seguros, encargada de una oficina, en contacto con clientes y con una vida estable junto a su esposo.

Hoy es madre de dos una niña y varón, sus tesoros y motivos de superación.

Al iniciar su vida laboral en Carolina del Norte comenzó ensamblando en una fábrica, luego hizo repartos (delivery), trabajó en otras fábricas y aprendió poco a poco a desenvolverse en el idioma y a superar los retos de una cultura tan distinta. Agradece profundamente esas experiencias porque le enseñaron mucho, aunque confiesa que no siempre fue fácil.

Lo que más extraña de su país son su familia, sus costumbres y los sabores de su tierra. Esa nostalgia fue precisamente la chispa para emprender con su proyecto: El sabor de casa. Aunque admite que nunca le ha gustado mucho cocinar, descubrió que hacer empanadas le llenaba el corazón, especialmente por el amor a sus hijos y el deseo de que ellos mantuvieran, conocieran y disfrutaran la cultura venezolana a través de la comida.

Así nació su emprendimiento, con una presentación especial para niños llamada La pandilla de sabores, en la que las empanadas no solo son deliciosas sino también creativas, con colores que encantan a los más pequeños. Alba ha sabido reinventarse con sus empanadas caramelo y su propuesta original, que ha sido muy bien recibida por la comunidad.

Su mensaje para quienes dudan en emprender o sienten miedo es claro y poderoso:

“Cuando tu única opción es ser fuerte, hay que serlo. Aunque sea con miedo, inténtalo, no dejes de intentarlo. Cada sabor es único, cada madre tiene su toque especial, y esa diferencia es lo que te hará destacar.”

Conocer a Alba, a quien encontré en un evento de networking en Charlotte, fue un verdadero privilegio. Gracias por compartir tu vuelo con nosotros, Alba.

Hasta la próxima historia.

Me despido,

Adriana Henríquez

@migrantesenvuelo