La protagonista de esta historia llegó a los Estados Unidos junto a su esposo y su perro en diciembre de 2020. Dejó atrás Venezuela, su profesión como publicista y una pasión que ya había convertido en parte de su vida: la repostería. #MiVuelo presenta a Alejandra Trincado.
En Venezuela, Alejandra daba clases, preparaba mesas de dulces, cakes y otros postres. A ella y a su esposo, incluso, sus alumnos los llamaban cariñosamente “los profes”. Enseñar era parte de quienes eran.
Pero comenzar de nuevo en otro país significó hacer de todo un poco.
Limpió casas, trabajó en construcción, hizo deliveries y pasó por restaurantes. Como muchos migrantes, entendió que primero había que sobrevivir y después encontrar la manera de volver a aquello que realmente amaba.
Su título estaba guardado en una gaveta, pero sus sueños seguían intactos.
Al llegar también descubrió que regresar a la repostería no sería tan sencillo. Los ingredientes eran diferentes. La harina, la mantequilla y otros productos no se comportaban igual que los que utilizaba en Venezuela. Y cada prueba significaba invertir dinero en materiales que no podía darse el lujo de desperdiciar.


“Muchas personas me decían: haz tus pruebas”, recuerda. Dice que era triste porque no podía andar gastando tanto para probar. Pero hubo alguien que le explicó qué debía hacer. Alejandra siguió ese consejo y comenzó a avanzar un paso a la vez.
Luego llegó otro gran cambio: la maternidad.
Con un hijo pequeño, Alejandra necesitaba encontrar una manera de trabajar sin perder esos momentos con él. Así nació Bae Cookies, un emprendimiento que reúne su pasión por la repostería y el deseo de construir una vida con más tiempo para su familia.
Hace apenas unos meses comenzó una nueva etapa: un carrito rosado desde donde vende café y galletas al estilo de Nueva York.
El nombre de su emprendimiento también tiene un significado especial: es una composición inspirada en los nombres de su propia familia.
Hoy, aquella Alejandra que llegó a Estados Unidos hace casi seis años ya no es la misma. Ha construido, aprendido, emprendido y, sobre todo, ha encontrado nuevamente un espacio para hacer lo que ama.
Y aunque extraña profundamente a Venezuela “me hablan de Venezuela y yo me corto”, confiesa, también se siente agradecida con el país que le abrió las puertas y donde nacieron sus hijos.
Junto a su esposo Bechir, sus hijos Alessia y Elías, y ese pequeño carrito Pink, la familia comienza a recorrer nuevos caminos. Ya tienen paradas en Matthews e Indian Trail y sueñan con llevar Bae Cookies a otros lugares.

Su mensaje a otros migrantes
Pero quizás lo más poderoso de la historia de Alejandra no está en sus galletas, sino en el mensaje que tiene para quienes están comenzando de nuevo:
“Todos podemos. Yo también muchas veces quise agarrar mis maletas e irme. No veas a los lados, enfócate. Hay muchas oportunidades y todo lo pueden lograr”.
Alejandra no dejó de ser “la profe”. Solo tuvo que aprender a enseñar y emprender en un nuevo país.
Y mientras prepara café, hornea galletas y mueve su carrito rosado de un lugar a otro, también sigue construyendo su propia historia de vuelo.
Conoce Bae Cookies en instagram: @bae_cookiess
Gracias Alejandra y familia por permitirnos contar su historia de superación.

Amé la galleta con ese relleno de guayaba y dulce de leche, deliciosa y obvio también me encantó el café.
Hasta la próxima historia.
Adriana Henriquez