El 1 de junio de 2016, Carolina Gutiérrez tomó una de las decisiones más importantes de su vida: emigró desde Colombia hacia Estados Unidos con su hijo de apenas tres años. Lo hizo por amor, con la determinación de reunirse con su pareja, quien ya se encontraba en suelo estadounidense. Pero también lo hizo con la esperanza de construir un futuro mejor.
Graduada en Administración de Negocios, Carolina había trabajado en la empresa de su hermano en Colombia. Al llegar a EE. UU., como muchas mujeres migrantes, enfrentó los desafíos de empezar desde cero o como muchos dice “empezar de nuevo”.
Carolina trabajó en almacenes, en limpieza y en todo empleo que le ayudara a sostener a su hijo mientras se adaptaba a una nueva vida.
Sin embargo, su espíritu emprendedor nunca se apagó. Movida por su pasión por la decoración, comenzó su primer emprendimiento organizando fiestas. Con el tiempo, su interés por el bienestar y la salud la llevó a formarse como coach nutricional, y poco después promocionaba sus obleas de amaranto, un producto saludable que rinde homenaje a sus raíces latinas y a su deseo de promover hábitos más sanos.
Transformando hábitos
Carolina es una madre que se esfuerzas por sus dos pequeños y entre todo lo que hace a diario ofrece asesorías y planes nutricionales personalizados, pero también ha iniciado una nueva etapa con una compañía de suplementos saludables, desarrollando una red de mercadeo con la que desea crecer, su visión y su compromiso con el bienestar integral.
La pueden seguir a través de su cuenta en Instagram @carolinagufit

Aunque confiesa que extraña profundamente a su familia en Colombia, su mirada está puesta en el futuro y en todo lo que ha logrado con esfuerzo, constancia y fe. Su mensaje para quienes, como ella, están lejos de casa y luchan por abrirse camino es claro y poderoso:
“Si tuviste el coraje de empezar de cero, también tienes la fuerza para llegar lejos. No te rindas, tu historia apenas comienza.”

Historias como la de Carolina nos recuerdan que migrar no es solo moverse de un país a otro: es reinventarse, adaptarse y, sobre todo, creer que es posible volver a florecer, incluso lejos de donde sembramos por primera vez.
Gracias Carolina por permitir contar un poco sobre ti en este espacio, sigue adelante, no te rindas.
Hasta la próxima historia,
Adriana Henríquez
@migrantesenvuelo