Jayet Katib: la magia de emprender con globos

Charlotte, NC.- Casi cinco años han pasado desde que Jayet Katib llegó a Estados Unidos desde Venezuela, sin imaginar que tendría que comenzar de nuevo y construir una nueva etapa de su vida.

Su primera parada fue Atlanta, Georgia, donde unos compadres le abrieron las puertas. Allí le tocó enfrentarse a una realidad que conocen muchos migrantes: trabajar en lo que aparezca para salir adelante. Durante un tiempo, realizó labores en almacenes, cargando cajas y otros artículos, mientras buscaba la manera de abrirse camino.

Más adelante, decidió mudarse a Charlotte, Carolina del Norte, para estar cerca de su hijo y continuar construyendo su vida junto a su familia.

Sin embargo, había algo que Jayet no quería dejar atrás: su pasión por las decoraciones para eventos, una actividad a la que ya se dedicaba en Venezuela.

De trabajar por necesidad a emprender con propósito

El cansancio de realizar un trabajo que no disfrutaba y el deseo de tener un negocio propio comenzaron a impulsarla a buscar nuevas oportunidades.

«Me sentía muy cansada, trabajaba en algo que no quería», recuerda Jayet al hablar de aquella etapa en Atlanta.

Fue entonces cuando algunas personas que conocían su talento le sugirieron que retomara las decoraciones con globos. Aunque al principio se preguntaba a quién podría venderle sus creaciones, poco a poco comenzó a considerar que aquella podía ser la oportunidad que estaba esperando.

Jayet quería emprender, organizar su tiempo y tener mayor flexibilidad para atender las responsabilidades de sus hijos, especialmente sus horarios escolares.

Así comenzó a tomar forma su proyecto: JK Moments Decor, una marca con la que ha vuelto a conectar con su creatividad y a convertir su experiencia en una oportunidad de crecimiento.

Su sello: crear, conectar y enseñar

En un mercado donde existen muchas personas dedicadas a la decoración con globos, Jayet apuesta por imprimir su propio estilo en cada creación. Para ella, no se trata solamente de combinar colores y dar forma a una decoración, sino también de conectar con los clientes y entender lo que desean para sus celebraciones.

Pero su pasión va más allá de crear. Jayet disfruta enseñar lo que sabe y ayudar a otras personas a descubrir sus propias habilidades.

En Atlanta llegó a realizar más de 15 talleres, una experiencia que ahora continúa desarrollando en Charlotte, donde el próximo 31 de octubre ofrecerá su tercer taller.

En esta oportunidad, las participantes aprenderán a realizar decoraciones navideñas inspiradas en una casa de jengibre, Santa Claus y un árbol de Navidad. También conocerán técnicas para trabajar con globos, combinar colores y elegir tonalidades que permitan lograr mejores resultados.

«Mi pasión es enseñar», afirma con entusiasmo.

El reto de creer en sí misma

Como ocurre con muchos emprendedores, uno de sus mayores desafíos no ha sido solamente desarrollar su negocio, sino vencer los temores del comienzo y atreverse a dar el primer paso.

«Mi mayor reto ha sido levantarme y dar el paso, convencerme de que sí se puede», expresa.

Recuerda especialmente los nervios que sintió al organizar su primer taller, una experiencia dedicada a las flores con globos en técnica de distorsión. Aun con las dudas, decidió intentarlo y descubrió que avanzar también significa aprender a confiar en las propias capacidades.

Su consejo para quienes desean emprender es no dejarse paralizar por el miedo, los nervios o el estrés. Observar el camino de otras personas puede servir de inspiración, pero lo más importante es comenzar y no rendirse ante las dificultades.

10 emprendedores, 10 historias, un vuelo por una causa

Jayet Katib se sumó a «10 emprendedores, 10 historias, un vuelo por una causa», una iniciativa especial de Migrantes en Vuelo junto a Anderson Filmmaker que reúne a emprendedores de Charlotte para compartir sus experiencias y contribuir a una causa familiar.

Hoy, Jayet sigue dando forma a su proyecto, creando con globos y compartiendo lo que ha aprendido en el camino. Su historia nos recuerda que emprender no siempre comienza con un plan perfecto; a veces, empieza con una necesidad, una habilidad que nunca se abandona y el valor de atreverse a intentarlo.

Porque, como ella misma quiere transmitir, sí se puede volver a empezar, creer en el propio talento y convertir una pasión en una oportunidad para crecer.